Conciencia Fonológica

En los procesos de enseñanza y aprendizaje es determinante el desarrollo de competencias lingüísticas como hablar, escuchar, leer y escribir. Los ser humanos contamos con predisposición para adquirir el lenguaje oral de manera natural, pero, para aprender a leer y escribir requerimos de un esfuerzo consiente. Recientes investigaciones científicas han demostrado que al partir de la conciencia fonológica se facilita el aprendizaje y el empleo del lenguaje escrito.

La conciencia fonológica es una herramienta fundamental para el desarrollo del lenguaje. Es una habilidad metalingüística que se desarrolla con el ejercicio y la práctica, puesto que implica la toma de conciencia de las características estructurales del lenguaje oral. Su adquisición requiere de una mediación para identificar los sonidos individuales que conforman las palabras de nuestro idioma. La identificación de estas unidades llamadas fonemas permite realizar procesos más complejos como asociar los fonemas con su representación gráfica conocida como grafema, además de la integración de los fonemas para formar palabras y la construcción de significado.

Existe una relación bidireccional entre conciencia fonológica y los procesos de lectura y escritura, puesto que se necesitan niveles mínimos de conciencia fonológica para adquirir habilidades en la lectura y escritura; y el aprendizaje de estas habilidades incide en mejores niveles de conciencia fonológica.

Con la adquisición de la conciencia fonológica se abre paso a un segundo procesamiento que consiste en la ruta semántica. Esta ruta implica el acceso al significado de las palabras. Para trascender el dominio de la palabra y conseguir el dominio de oraciones y párrafos se requiere de otros dos procesamientos, que son el manejo de la ortografía y la construcción gramatical.

Estos cuatro procesamientos: fonológico, semántico, ortográfico y gramatical se activan de manera simultánea en los procesos de lectura y escritura. Pero, deben ser aprendidos de manera ordenada y sistemática. Se ha comprobado que iniciar con la instrucción fonológica resulta mucho más efectivo en los procesos de lectura y escritura que cualquier otro tipo de instrucción que no enfatice la conciencia fonológica.

El desarrollo de la conciencia fonológica es un proceso complejo que involucra una serie de habilidades. Es por este motivo que los profesionales que intervienen en procesos pedagógicos deben consideradas para facilitar su adquisición. Algunas de estas habilidades son:

 

Atención

La atención selectiva consiste en un grado de activación de redes neuronales que permiten realizar una selección apropiada de estímulos, estos pasan a un primer plano de la mente inhibiendo o suprimiendo la información irrelevante. 

La atención sostenida por su parte hace referencia a la capacidad de mantener fija la atención en una situación concreta por un tiempo considerable.

Estos procesos atencionales son indispensables en el desarrollo de la conciencia fonológica puesto que producen la activación neuronal necesaria para atender a los estímulos específicos durante el tiempo requerido.

 

Percepción auditiva

La percepción auditiva implica habilidades para reconocer, discriminar, interpretar y recordar estímulos auditivos. Esta capacidad permite la discriminación de los sonidos naturales característicos del ambiente, el distinguir sonidos iniciales y finales, mencionar la cantidad de fonemas que posee una palabra, reconocer palabras que riman, diferenciar palabras largas y cortas y sintetizar una palabra en sus componentes.

Percepción visual

La percepción visual permite identificar, diferenciar, sintetizar y recordar los patrones y los rasgos de los grafemas, para integrar la información con las representaciones fonológicas.

 

Memoria

Consiste en la asociación de neuronas creando un patrón específico. Estos patrones quedan codificados permitiendo el acceso, la recuperación de la información y el procesamiento fonológico.

 

Metacognición

Para desarrollar la conciencia fonológica no es suficiente con las destrezas para percibir y formar memorias, sino que requiere de la modificación de las estructuras cognitivas, mediante el análisis de la información al contrastarla con los conocimientos previos, permitiendo la interpretación y la construcción de aprendizajes.

Es importante tener presente que debido a las características de nuestro idioma “en el caso del español, al tratarse de una lengua con una ortografía claramente transparente, la instrucción de la lectura debería estar orientada hacia el conocimiento fonológico y la codificación alfabética” (Jiménez y O'Shanahan, 2008, p.18) sin embargo, debe tomarse en cuenta que existen excepciones (c, g, h, q, x, y) que tienen más de una correspondencia fonológica según el contexto ortográfico.

 

 

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