La naturaleza en su creación, parte de lo simple hacia lo complejo buscando la adaptación de los organismos. Desde el comienzo de la vida ha procurado la evolución de la especie para su permanencia y proliferación. La especie humana es considerada la más evolucionada, luego de que superó una serie de modificaciones en la estructura y en el funcionamiento cerebral; para desarrollar destrezas complejas como el lenguaje, la memoria y la capacidad de enseñar, estas son características que no tienen comparación con las representaciones de otras especies: aunque, conserva los instintos primitivos de defensa y movimiento.

 

    La memoria se define como la “estructura proteica conformada por un circuito de neuronas que retienen una información” (Carazo y López, 2009:110) este proceso inicia con la recepción de estímulos por medio de los sentidos, estos son trasformados en estímulos bioeléctricos para ser enviados al tálamo quién distribuye la información a sistema límbico o a cortezas cerebrales, si la información es repetida o significativa incita la asociación de neuronas creando un patrón específico que queda codificado.

 

    Se ha utilizado el término memoria porque inicialmente se consideraba que era una única entidad. Gracias a los numerosos estudios que se han realizado, se ha descubierto que existen múltiples sistemas de memorias.

 

    La complejidad de estos sistemas de memorias, no se limita a la acción de retener información. También, permiten el recuerdo, que consiste en la recuperación de información, por medio de la activación de las regiones parietal y frontal del cerebro. Esta acción consiste en la activación de mecanismos cerebrales por determinados estímulos que desencadenan representaciones neurales como memorias. Este es un proceso dinámico que genera la reestructuración, y las construcciones de las conexiones sinápticas y sus modificaciones, por lo que las representaciones o recuperaciones no son copias exactas o estáticas de las percepciones, y de las experiencias vividas por cada persona, puesto que son el resultado de la reconstrucción del pasado.

 

    Los sistemas de memorias se forman gracias a situaciones emocionales. Cuando los estímulos tienen valor emocional para el individuo, se le facilita la creación de redes neuronales para recordar y aprender nueva información. El aprendizaje y los sistemas de memorias son fenómenos interdependientes. Ambos forman parte de los mecanismos del ser humano para construir conocimiento al integrar la nueva información con los conocimientos previos. 

 

 

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