Inconvenientes del cuento “Vaya Rabieta” y de la técnica “la caja de la rabia”

La caja de la rabia es una técnica empleada para controlar las rabietas de los niños. Sin embargo, su empleo resulta perjudicial para el manejo y la canalización apropiada de las emociones.

 

Esta técnica se basa en el cuento infantil “Vaya Rabieta” donde un niño tiene una gran rabieta que es ilustrada como un gran monstruo que sale del niño y destruye lo que encuentra; el niño arregla lo destruido y a medida que lo hace el monstruo se hace cada vez más pequeño y el niño lo encierra en una caja.

 

La técnica consiste en que cada vez que el niño tiene una rabieta debe plasmar su enojo en un dibujo libre, luego arruga el papel y lo coloca en una caja con tapa para que su monstruo de la rabia no vuelva a salir.

 

Inconvenientes

 

Enojo = malo: Las emociones no son malas o buenas, positivas o negativas. Todas las emociones son necesarias e involuntarias por lo que es necesario comprenderlas y canalizarlas adecuadamente. Al representar el enojo como un monstruo que debe ser encerrado para evitar que salga nuevamente se da una connotación negativa a esta emoción.

 

Represión: Al asociar el enojo con un monstruo los niños pueden intentar reprimir su enojo para evitar que ese monstruo salga ya que es malo y destructivo.

 

Desviación: Esta técnica desvía la atención de los niños de la emoción que están experimentando para atender las demandas del adulto. Con esta acción los niños aprenden que deben dejar de atender lo que están experimentando para escuchar y hacer lo que el adulto quiere.

 

Lenguaje: El lenguaje está interrelacionado con la elaboración del pensamiento. Los niños con poca experiencia no diferencian entre ficción y realidad. Al asociar el enojo con un monstruo que está dentro de ellos se puede afectar la autopercepción, la confianza y seguridad.

 

 

Recomendaciones

 

  • Cuando los niños hacen rabietas están tratando de decir: "No me gusta", "Yo quiero", “Me siento mal”. Los adultos pueden ayudar a los niños a reconocer sus emociones al verbalizarlo, por ejemplo: “Veo que no te gusta” “Comprendo que te sientes mal…” de esta forma los niños aprenden a nombrar lo que están sintiendo y progresivamente reemplazan las rabietas por palabras.

 

  • Cuando los niños sienten alegría se les permite expresarla a su manera, con saltos, risas o gritos, no se les interrumpe pidiéndoles que dibujen como se sienten. De igual forma los adultos deben respetar a los niños y permitirles que experimenten y expresen el enojo a su manera, sin ser interrumpidos. Los adultos solo deben intervenir en caso de que se lastimen o lastimen a otros.

 

  • Los comportamientos de los niños tienen una función y ocurren para evitar situaciones, captar la atención o conseguir objetos y estímulos. Al comprender la intencionalidad de las rabietas se pueden realizar ajustes para reducir los estímulos que generan el enojo y la frustración en los niños.

 

  • Las emociones como la alegría, la vergüenza, el miedo, la tristeza, el dolor y el enojo, son emociones universales debido a que forman parte de la cotidianidad de las personas. Los niños deben aprender que el enojo no es malo y que todo ser humano experimenta esta emoción.

 

Recordemos que la mejor forma de que los niños aprendan a reconocer y expresar apropiadamente las emociones es mediante el ejemplo de los adultos.

 

Aprendamos a ver el mundo a través de los ojos de los niños.

 

 

 

 

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