“Yo mataré monstruos por ti” Enfrentando los miedos

 

   

     El miedo es una emoción que experimentan todas las criaturas. Esta emoción se ha ubicado entre las emociones negativas, pero, lo cierto es que las emociones no son positivas o negativas, buenas o malas. Todas las emociones son naturales y necesarias. Gracias al miedo se preserva la especie al permitirle prevenir y reaccionar ante situaciones que representan riesgos y amenazas.

 

     El miedo está presente durante todo el arco vital de cada persona y varía de acuerdo a las condiciones biológicas, cognitivas, sociales y emocionales. Sin embargo, se comete el error de asociar el miedo con la etapa infantil, motivando una búsqueda interminable de trucos para eliminar los miedos. Es necesario comprender que los miedos no desaparecen con el desarrollo. No se trata de eliminarlos, ya que forman parte del instinto de supervivencia y del desarrollo evolutivo del ser humano. No existen trucos mágicos para hacer desaparecer el miedo, pero, si hay estrategias para enfrentarlos.

 

     Algunos adultos que pretenden eliminar los miedos de los niños asumen el papel de “héroes” empleando frases como: “yo mataré monstruos por ti” “no sufras, yo siempre estaré a tu lado” “no tengas miedo yo te defenderé” “A mi lado nada te hará daño” “no tengas miedo, yo estoy aquí”. La intencionalidad de emplear este tipo de frases consiste en mostrarse fuertes, valientes y protectores. Sin embargo, al hacerlo no se percatan que el mensaje que transmiten es que solo ellos son capaces de controlar la situación. De esta forma los niños aprenden a visualizarse como personas débiles e incapaces y desarrollan más dependencia e inseguridades.

 

     Para que los niños aprendan a enfrentar los miedos deben reconocer que los seres humanos experimentan miedo a lo largo de toda su vida. Esto les permitirá hablar con confianza y expresar de mejor manera lo que experimentan, sin sentirse cobardes o débiles. 

 

     Cuando los niños son capaces de identificar sus emociones y de expresarlas verbalmente es más sencillo reconocer el origen de sus miedos y encontrar soluciones ante las situaciones amenazantes. En estos intercambios comunicativos los niños se descubren protagonistas, comprenden que sus ideas son valiosas y que cuentan con apoyo. De esta forma se fortalecen los vínculos afectivos, la confianza y la autopercepción.

 

     Es importante reflexionar sobre el tipo de discurso que se desarrolla en torno a los niños, ya que por medio del lenguaje se construye el pensamiento. Se deben eliminar frases como “yo mataré monstruos por ti” “yo lo haré por ti” y propiciar diálogos donde los niños desarrollen confianza e independencia. Estas destrezas son importantes defensas que reducen la vulnerabilidad, permiten tomar mejores decisiones y sobrellevar de manera más adecuada las demandas de una sociedad que se caracteriza por la incertidumbre al estar en constante cambio. Los niños no necesitan que matemos sus monstruos, ellos necesitan comprender su realidad, su naturaleza y sus destrezas, esto les permitirá ser personas capaces de tomar el control de sus vidas y de enfrentar por ellos mismos a sus monstruos.

 

 

 

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